Juan de Gante y la Invasión Inglesa de Galicia (1386-1387)

Escudo de Juan de Gante
Escudo de Juan de Gante

Juan de Gante

Nació en la abadía de San Bavón, en la localidad de Gante, Bélgica (de donde le viene el sobrenombre), el día 24 de junio de 1340, siendo hijo del rey Eduardo III de Inglaterra y de Felipa de Henao.

A Juan de Gante se le describe en la época como un hombre alto, fuerte y apuesto, firme seguidor de las normas de caballería, por lo que asistía a todos los torneos y justas posibles, tal como se esperaba de un caballero; no más orgulloso y ambicioso que los nobles de su época, aunque quizás se distinguía de sus coetáneos en que era un hombre culto y considerado clemente y compasivo con los humildes.

Blanca de Lancaster
Blanca de Lancaster

Aunque combatió en muchas campañas, nunca fue un héroe popular entre su pueblo; los éxitos militares nunca le acompañaron, y en ellos su hermano mayor, Eduardo, el Príncipe Negro, tuvo más renombre.

Los siguientes hitos delinean su vida:

  • Año 1359: Se casa con su prima Blanca de Lancaster, segunda hija de Enrique de Inglaterra, Conde de Lancaster, y de Isabel de Beaumont.
  • Año 1361: Recibe el título de Duque de Lancaster a la muerte de su suegro, Enrique de Grosmont. Llegó a tener una excelente posición económica, con más de 30 castillos y otras propiedades en Inglaterra.
    Geoffrey Chaucer
    Chaucer
    En la composición "Libro de la Duquesa", escrita por Geoffrey Chaucer1, una elegía encargada por Juan de Gante para cantar su dolor ante la pérdida de su esposa, Blanca es descrita como hermosa, de cabello dorado, alta, de buena figura y persona generosa. Además, sabía leer y escribir, algo poco usual en las mujeres de aquella época.
  • Año 1369: Muere su primera esposa, Blanca de Lancaster, de peste bubónica, con solo 24 años, en el Castillo de Bolingbroke.
  • Año 1371: En Roquefort (Landas, Francia), Juan contrae un segundo matrimonio por conveniencia política con Constanza de Castilla, hija de Pedro I de Castilla.
Pedro I
Pedro I El Cruel
Enrique II
Enrique II de Castilla
Juan I
Juan I de Castilla
  • 30 de enero de 1372: Juan y su esposa Constanza fueron reconocidos por el rey Eduardo de Inglaterra como Reyes de la Corona de Castilla. Muy seguro de su victoria, o quizás por darle publicidad a sus intenciones, hizo que en su sello figurara una representación suya con armadura, montado en su caballo y mostrando la heráldica del Reino de Castilla y León.
  • Aprovechando la derrota del rey Juan I de Castilla en Aljubarrota, quiso hacer efectivas sus reclamaciones legitimistas al trono castellano mediante una campaña militar en España, inscrita dentro de la Guerra de los Cien Años.
  • Año 1386: Es respaldado por la bula papal de Urbano VI, que le concedía el derecho a la Corona de Castilla. El 9 de mayo de ese año, Portugal e Inglaterra establecieron una alianza mediante el Tratado de Windsor y, tras recibir el apoyo del Parlamento y de la Iglesia de Inglaterra, así como fondos de banqueros italianos, partieron rumbo a La Coruña.
Juan de Gante y Constanza
Juan de Gante y Constanza en Santiago de Compostela

Arribaron el 25 de julio de ese año, festividad del apóstol Santiago; junto a Juan de Gante desembarcaron su esposa y la hija de ambos, Catalina de Lancáster. Avanzando desde La Coruña y ocupando la totalidad del sur de Galicia, estableció su corte en Orense para pasar el invierno, instalando en esta ciudad la capital de su reino, aunque se hizo proclamar rey en Santiago de Compostela.

La Coruña y Santiago abrieron sus puertas al nuevo rey sin pelear, seguramente ayudadas por los numerosos partidarios gallegos del difunto rey Pedro I. Una vez en Santiago, aprovechando las rutas jacobeas, envió tropas para apoderarse de Pontevedra, Vigo, Bayona, Betanzos, Ribadavia, Orense y Ferrol. En Orense, los trastamaristas (algunos autores citan tropas francesas o bretonas) presentaron resistencia en la Catedral. Tras unos días de defensa, las tropas de Lancaster, superiores en número, negociaron y los defensores abandonaron la lucha.

Jean Froissart
Jean Froissart, cronista medieval

A continuación, transcribimos la crónica de Jean Froissart2:

"Había salido de Entença (Portugal), marchando hacia una ciudad de Galicia llamada Orense, que no reconocía su derecho a la corona. El lugar tenía una guarnición de bretones, que había emprendido la defensa por su propio riesgo y que, como ellos, esperaba al duque y a sus ingleses... El Mariscal del ejército inglés recibía información frecuente de que los de Orense habían negado obediencia al Duque y de que iban aumentando diariamente las fortificaciones del lugar."

...por lo tanto, de acuerdo con el general John Holland3, aconsejó al Duque marchar hacia allá con el ejército. Cuando estuvieron lo suficientemente cerca de Orense, se detuvieron y acamparon. La primera noche fue maravillosamente calurosa; los señores tenían sus tiendas y pabellones en la llanura, entre hermosos olivos. Permanecieron allí esperando que el pueblo se rindiera, pero los habitantes de la ciudad se habrían rendido de buena gana de no haber sido por los aventureros bretones que gobernaban allí.

Justas de Betanzos
Justas de Betanzos: Renaud de Roye combate contra John Holland

Dos capitanes de la Baja Bretaña, el bastardo d'Auhroy y el bastardo de Pennefort, eran sus comandantes. Eran buenos hombres de armas y se comprometieron a defender Orense frente al ejército del Duque de Lancaster.

"Al tercer día, el inglés, tras haber examinado el lugar, ordenó a sus trompetas formar para el asalto. El ejército se agrupó en cuatro divisiones. No había agua en las zanjas, pero había una fuerte empalizada delante de las paredes, con tantas espinas y zarzas que ningún hombre de armas podía pasar. Los gallegos les molestaban con sus arcos, pero los arqueros ingleses hicieron tan buen uso de los suyos desde la parte superior de la zanja que los defensores apenas se atrevían a asomarse."

Rosa roja de Lancaster
Rosa Roja de Lancaster

El Duque de Lancaster observaba el ataque desde un caballo regalado por el rey de Portugal. En tres horas, las zarzas fueron despejadas. El Duque ordenó la retirada al ver a sus hombres agotados. Pasaron la noche en el campamento, donde el vino era tan fuerte que debía mezclarse con abundante agua.

Al día siguiente, debido al calor y al vino, se evitó el ataque, y se ordenó asaltar la ciudad al amanecer del día siguiente. Esa jornada, el Duque recibió despachos del rey de Portugal, quien le pedía reunirse con él tras haber marchado hacia Santarem.

"En el día señalado, la trompeta sonó al primer amanecer. Los bretones en Orense, alertados, clamaban a los habitantes que fueran hombres de valor. Decían: 'No estamos asustados; el lugar es fuerte y tenemos muchas piedras y saetas'. Los gallegos tomaron coraje por las exhortaciones de los bretones. En honor a la verdad, la gente común de Castilla y Galicia no sirve de nada en la guerra: está mal armada y carece de coraje; los nobles prefieren las cabriolas a los asuntos serios."

El inglés llegó al amanecer a Orense, y habiendo...

Captura de Orense
Captura de Orense por parte de los ingleses (1387)

"Tras cruzar las zanjas, avanzaron hacia las empalizadas con hachas y barras de hierro. Los hombres en las almenas se defendieron valientemente, lanzando flechas con tal fuerza que era necesaria una buena armadura para resistir. Los ingleses, con escaleras, se lanzaron por diferentes puntos de los muros. Fue una conducta valerosa por ambas partes; los bretones, sabiendo que no tendrían cuartel, lucharon con desesperación."

Durante la refriega, algunos caballeros ingleses se preguntaban si en todas las ciudades de Castilla encontrarían tanta resistencia. Otros comentaban que los defensores se resistían con tanta obstinación para poder negociar su salida con sus riquezas y el botín acumulado.

Retrato de Juan de Gante
Retrato de Juan de Gante (Ed. 1905)

Al llegar la noche, tras un día entero de combate sin que la defensa flaqueara, el Duque de Lancaster ordenó al Mariscal negociar: "Estamos fatigando a nuestros hombres y desperdiciando municiones; vayamos a tratar con ellos". Se llegó a un acuerdo sencillo: los bretones abandonarían la ciudad con sus bienes, siempre y cuando no saquearan ni causaran más destrozos.

Sin embargo, el cumplimiento de la palabra fue cuestionable, o quizás parte de la propaganda inglesa. Los bretones pasaron el día embalando su botín —pieles, telas y joyas— mientras respondían a las quejas de los habitantes pobres de Orense:

"¡Tened vuestras lenguas, pueblo pobre! Tenemos comisión del Rey de Castilla para cobrarnos allá donde vayamos. Como ellos no nos pagan, nos vemos obligados a tomarlo nosotros mismos. Les hemos servido fielmente, y negarnos nuestro salario hace que nos tomemos la justicia por nuestra mano".

A la mañana siguiente, el mariscal inglés, con sesenta lanzas, cabalgó hasta las barreras de Orense. Cuando los bretones llegaron, el mariscal preguntó: "¿A dónde?", a lo que respondieron: "¡A Villalpando!".

Ciudad incendiada
Una ciudad de Galicia incendiada por el ejército portugués

Tras ser escoltados por diez lanceros ingleses y abandonar la ciudad, las tropas del Duque de Lancaster entraron en Orense, jurando fidelidad al nuevo rey. Al mismo tiempo, llegaron noticias de que la ciudad de Ferrol había sido tomada por el rey Juan I de Portugal.

¿De dónde salieron estos bretones?

Escudo de Duguesclin
Escudo de Bertrand de Duguesclin (o Beltrán de Claquin)

Posiblemente pertenecían a las compañías de Bertrand de Duguesclin, dado que en Villalpando se encontraban acantonadas las fuerzas de su hermano Olivier. Se estima que su número oscilaba entre 400 y 800 efectivos, compuestos por caballería, arqueros y ballesteros.

Por otro lado, en Ribadavia la resistencia fue mucho mayor. El propio Thomas Percy dirigió un asedio de varios días sobre la villa, logrando tomarla solo tras un gran esfuerzo debido a la fiereza de sus habitantes.

Escudo de Thomas Percy
Escudo de armas de Sir Thomas Percy

Durante la estancia en Orense no debió de haber más problemas de los habituales en la época medieval cuando un ejército tomaba posesión de una ciudad. No constan descripciones detalladas de la vida diaria de esta efímera corte, solo referencias generales.

Destacan las noticias sobre la falta total de víveres en Galicia, castigada por las continuas guerras, y las temperaturas elevadas que afectaban tanto a hombres como a caballos. Orense quedó convertida en un enorme establo, donde la falta de hierba fresca obligó a los ingleses a buscar alternativas.

También les dio tiempo a convertirse en catadores de los caldos locales. Las crónicas mencionan que "los vinos fuertes rompen la cabeza de nuestros hombres, secando los intestinos e inflando los pulmones", señalando que debían mezclarlos con agua para hacerlos aptos para el consumo. Lo cierto es que, en toda descripción de la estancia, la palabra "vino" es una constante, lo que sugiere que dieron buen servicio a las viñas orensanas, parte fundamental de la riqueza de la ciudad.

¿Por qué eligió Galicia Juan de Gante? Seguramente por la gran cantidad de partidarios del difunto Pedro I de Castilla y por la posibilidad de abrir un segundo frente militar con la ayuda de las tropas portuguesas.

La respuesta de Juan I de Castilla

Escudo de Enrique II
Escudo personal de Enrique II de Castilla

En 1386, Juan I organizó la defensa de su reino bajo cuatro premisas clave:

  • Concentración de fuerzas: necesitaba reunir su poder disperso por las fronteras.
  • Cautela: no sabía si los ingleses buscarían batalla campal.
  • Experiencia histórica: recordaba el caso de su abuelo contra los musulmanes, cuando un ejército de 58.000 hombres quedó reducido a 18.000 por el hambre y las enfermedades antes del día de la batalla.
  • Refuerzos externos: era menester esperar las 2.000 lanzas prometidas por su aliado, el rey de Francia.

Asesorado por sus aliados franceses, Juan I planteó una guerra de desgaste, sabiendo que el tiempo jugaba en contra del invasor. La suerte no tardó en darle la razón: la invasión comenzó mal y, a su llegada a La Coruña, Juan de Gante se encontró con un invitado inesperado que no figuraba en sus planes: la peste.

El destino de la expedición quedó sellado por una serie de desdichas. Sucesivos brotes de peste diezmaron las filas inglesas; cuentan las crónicas que junto al Puente Romano de Orense se erigieron piras de cadáveres que ardieron durante tres días, dejando un hedor insoportable. A esto se sumó la muerte de sus aliados, Carlos II de Navarra y Pedro IV de Aragón.

Juan de Gante y el Rey de Portugal
Juan de Gante cenando con el Rey de Portugal (Crónica de Inglaterra, s. XV)

Hitos y desenlace de la campaña

  • 1387: tras el asedio sin éxito a Benavente, llegan a Castilla las 2.000 lanzas francesas prometidas a Juan I, comandadas por el Duque Luis de Borbón.
  • 1388: el conflicto se estanca. Durante un ataque a Palencia, la ausencia de hombres obligó a las mujeres a defender la ciudad. Como recompensa, Juan I les concedió el "derecho de tocas", permitiéndoles lucir la banda dorada que aún forma parte de su traje regional.
  • El Tratado de Bayona: sin perspectivas de victoria rápida, Juan de Gante y Juan I negociaron a espaldas del rey portugués. Gante y Constanza renunciaron a sus derechos castellanos a cambio del matrimonio de su hija Catalina con el futuro Enrique III. Este pacto dio origen al título de Príncipes de Asturias, ostentado por primera vez por Enrique III.
Escudo de Juan de Gante
Variante del escudo de Juan de Gante con el de Castilla y León

Tras el regreso de los Gante a Inglaterra, Froissart estima que apenas volvió la mitad de los 15.000 hombres y 4.000 arqueros originales. La peste se cobró la vida de 12 barones, 80 caballeros, 200 escuderos y 500 arqueros.

Vida final de Juan de Gante

Tras la muerte de Constanza (1394), Gante se casó con su amante de toda la vida, Catalina Swynford, en 1396. Los hijos de esta unión, los Beaufort, fueron legitimados, aunque excluidos de la sucesión al trono. Juan de Gante murió por causas naturales en 1399, a los 58 años, siendo enterrado en la Catedral de San Pablo junto a su primera esposa, Blanca de Lancaster.

Escudo de Catalina Swynford
Escudo de Catalina Swynford, Duquesa de Lancaster

Para Galicia, este fracaso marcó el fin de la influencia preponderante de la alta nobleza (como los Castro) en la Corona. Se abrió paso a nuevos linajes, más fragmentados y territoriales, como los Andrade, Moscoso, Sotomayor o Sarmiento, que definirían la historia gallega en los siglos venideros.


1 Geoffrey Chaucer: poeta y diplomático inglés, autor de los Cuentos de Canterbury.
2 Jean Froissart: cronista medieval francés, referente del renacimiento caballeresco del s. XIV.
3 John Holland: nieto de Juan de Gante y Blanca de Lancaster.

Thomas Percy (c. 1343-1403), nombrado posteriormente primer conde de Worcester en 1397, fue uno de los más destacados jefes militares, diplomáticos y hombres de armas de la Inglaterra del siglo XIV. En el contexto de la campaña ibérica de Juan de Gante, duque de Lancaster, Percy desempeñó el cargo crucial de almirante de la flota, asegurando el transporte marítimo de las tropas desde el canal de la Mancha hasta las costas gallegas. En el ámbito terrestre, formó parte del núcleo duro de comandantes del duque junto al mariscal Sir Thomas Moreaux y a Sir John Holland, con quienes codirigió el asalto y asedio a la villa de Ribadavia en 1386.

Las crónicas de la época, especialmente la de Jean Froissart, destacan tres aspectos clave en torno a su figura y a este episodio:

  1. El vino del Ribeiro: Tras la caída de Ribadavia, las tropas inglesas descubrieron las abundantes reservas de vino en las bodegas locales. El consumo desmedido provocó una grave intoxicación y brotes de indisciplina generalizada que el propio Percy y los demás oficiales tardaron días en atajar, paralizando temporalmente el avance del ejército.
  2. La resistencia judía: El asalto estuvo marcado por la feroz resistencia de la judería de Ribadavia, una de las comunidades hebreas más influyentes del Reino de Galicia, cuyos miembros se atrincheraron y defendieron las murallas con una tenacidad muy superior a la de la población cristiana local.
  3. Un final de Shakespeare: La trayectoria biográfica de Percy tuvo un final trágico. Años después de la campaña gallega, se rebeló contra la corona en la revuelta de los Percy junto a su sobrino Harry Hotspur. Fue capturado y decapitado por traición en 1403 tras la batalla de Shrewsbury, un destino que el propio William Shakespeare inmortalizaría en su drama histórico Enrique IV.

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