Nació en la abadía de San Bavón, en la localidad de Gante, Bélgica (de donde le viene el sobrenombre), el día 24 de junio de 1340, siendo hijo del rey Eduardo III de Inglaterra y de Felipa de Henao.
A Juan de Gante se le describe en la época como un hombre alto, fuerte y apuesto, firme seguidor de las normas de caballería, por lo que asistía a todos los torneos y justas posibles tal como se espera de un caballero; no más orgulloso y ambicioso que los nobles de su época, quizás se distinguía de sus coetáneos en que era un hombre culto y considerado clemente y compasivo con los humildes.
Blanca de Lancaster
Aunque combatió en muchas campañas nunca fue un héroe popular entre su pueblo; los éxitos militares nunca le acompañaron, en ellos su hermano mayor tuvo más renombre, Eduardo, el Príncipe Negro.
Los siguientes hitos delinean su vida:
Año 1359: Se casa con su prima Blanca de Lancaster, siendo ésta la segunda hija de Enrique de Inglaterra, Conde de Lancaster y de Isabel de Beaumont.
Año 1361: Recibe el título de Duque de Lancaster a la muerte de su suegro Enrique de Grosmont. Llegó a tener una excelente posición económica con más de 30 castillos y otras propiedades en Inglaterra.
Chaucer
En la composición “Libro de la Duquesa”, escrita por Geoffrey Chaucer, una elegía encargada por Juan de Gante para cantar su dolor ante la pérdida de su esposa, Blanca es descrita como hermosa, de cabello dorado, alta, de buena figura y persona generosa. Además, sabía leer y escribir, algo poco usual en las mujeres de aquella época.
Año 1369: Muere su primera esposa, Blanca de Lancaster, de peste bubónica, con solo 24 años (Castillo de Bolingbroke).
Año 1371: En Roquefort (Landas, Francia), Juan contrae un segundo matrimonio por conveniencia política con Constanza de Castilla, hija de Pedro I de Castilla.
Pedro I El CruelEnrique II de CastillaJuan I de Castilla
30 de enero de 1372: Juan y su esposa Constanza fueron reconocidos por el rey Eduardo de Inglaterra como Reyes de la Corona de Castilla. Muy seguro de su victoria o quizás por darle publicidad a sus intenciones, hace que en su sello figure una representación suya con armadura, montado su caballo y mostrando la heráldica del Reino de Castilla y León.
Aprovechando la derrota del rey Juan I de Castilla en Aljubarrota, quiso hacer efectivas sus reclamaciones legitimistas al trono castellano, en una campaña militar en España inscrita dentro de la Guerra de los Cien Años.
Año 1386: Es respaldado por la bula papal de Urbano VI (corregido de IV) que le concedía el derecho a la Corona de Castilla. El 9 de mayo de ese año, Portugal e Inglaterra establecieron una alianza por el Tratado de Windsor y, tras recibir el apoyo del Parlamento y de la Iglesia de Inglaterra y fondos de banqueros italianos, salen rumbo a La Coruña.
Juan de Gante y Constanza en Santiago de Compostela
Arribaron el 25 de julio de ese año, festividad del apóstol Santiago; junto a Juan de Gante desembarcaron su esposa y la hija de ambos, Catalina de Lancáster. Avanzando desde La Coruña y ocupando la totalidad del sur de Galicia, establece su corte en Orense para pasar el invierno, instalando en esta ciudad su capital del Reino, aunque se hace proclamar rey en Santiago de Compostela.
La Coruña y Santiago abren sus puertas al nuevo rey sin pelear, seguramente ayudado por muchos partidarios gallegos del difunto rey Pedro I. Una vez en Santiago, aprovechando las rutas jacobeas, envía tropas para apoderarse de Pontevedra, Vigo, Bayona, Betanzos, Ribadavia, Orense y Ferrol. En Orense, los Trastamaristas (algunos autores citan tropas francesas o bretonas) presentan defensa en la Catedral. Tras unos días de resistencia, las tropas de Lancaster, superiores en número, negocian y los defensores abandonan la lucha.
Jean Froissart, cronista medieval
A continuación, transcribimos la crónica de Jean Froissart:
“Había salido de Entença (Portugal), marchando a una ciudad de Galicia, llamada Orense, que no reconoce su derecho a la corona. El lugar tenía una guarnición de los bretones, que había emprendido la defensa a su propio riesgo y, como ellos, esperaban al duque y a sus ingleses... El Mariscal del ejército inglés recibía información frecuente de que los de Orense habían negado obediencia al Duque e iban aumentando diariamente las fortificaciones del lugar.”
...por lo tanto, de acuerdo con el general John Holland, aconsejó al Duque marchar allá con el ejército. Cuando estaban lo suficientemente cerca de Orense, se detuvieron y acamparon. La primera noche fue maravillosamente calurosa; los señores tenían sus tiendas y pabellones en la llanura, entre los hermosos olivos. Permanecieron allí esperando que el pueblo se rindiera, pero los habitantes de la ciudad se habrían rendido de buena gana si no hubiera sido por los aventureros bretones que gobernaban allí.
Justas de Betanzos: Renaud de Roye combate contra John Holland
Dos capitanes de la Baja Bretaña, el bastardo d'Auhroy y el bastardo de Pennefort, eran sus comandantes. Eran buenos hombres de armas y se comprometieron a defender Orense contra el ejército del Duque de Lancaster.
“En el tercer día, el inglés, tras haber examinado el lugar, ordenó a sus trompetas formar para el asalto. El ejército se agrupó en cuatro divisiones. No había agua en las zanjas, pero había una fuerte empalizada delante de las paredes, con tantas espinas y zarzas que ningún hombre de armas podía pasar. Los gallegos les molestaban con sus arcos, pero los arqueros ingleses hicieron tan buen uso de los suyos desde la parte superior de la zanja que los defensores apenas se atrevían a aparecer.”
Rosa Roja de Lancaster
El Duque de Lancaster observaba el ataque desde un caballo regalado por el rey de Portugal. En tres horas, las zarzas fueron despejadas. El Duque ordenó la retirada al ver a sus hombres agotados. Pasaron la noche en el campamento, donde el vino era tan caliente que debía mezclarse con mucha agua.
Al día siguiente, debido al calor y al vino, se evitó el ataque, ordenando asaltar la ciudad al amanecer del siguiente día. Esa jornada, el Duque recibió despachos del rey de Portugal, quien le pedía reunirse con él tras haber marchado hacia Santarem.
“En el día señalado, la trompeta sonó al primer amanecer. Los bretones en Orense, alertados, clamaban a los habitantes que fueran hombres de valor. Dijeron: 'No estamos asustados; el lugar es fuerte y tenemos muchas piedras y saetas'. Los gallegos tomaron coraje por las exhortaciones de los bretones. En honor a la verdad, la gente común de Castilla y Galicia no sirve de nada en la guerra: están mal armados y carecen de coraje; los nobles prefieren las cabriolas que los asuntos serios.”
El inglés llegó al amanecer a Orense, y habiendo...
Captura de Orense por parte de los ingleses (1387)
“Tras cruzar las zanjas, avanzaron hacia las empalizadas con hachas y barras de hierro. Los hombres en las almenas se defendieron valientemente, lanzando flechas con tal fuerza que era necesaria una buena armadura para resistir. Los ingleses, con escaleras, se lanzaron por diferentes puntos de los muros. Fue una conducta valerosa por ambas partes; los bretones, sabiendo que no tendrían cuartel, lucharon con desesperación.”
Durante la refriega, algunos caballeros ingleses se preguntaban si en todas las ciudades de Castilla encontrarían tanta resistencia. Otros comentaban que los defensores se resistían con tanta obstinación para poder negociar su salida con sus riquezas y el botín acumulado.
Retrato de Juan de Gante (Ed. 1905)
Al llegar la noche, tras un día entero de combate sin que la defensa flaqueara, el Duque de Lancaster ordenó al Mariscal negociar: “Estamos fatigando a nuestros hombres y desperdiciando municiones; vayamos a tratar con ellos”. Se llegó a un acuerdo sencillo: los bretones abandonarían la ciudad con sus bienes, siempre y cuando no saquearan ni causaran más destrozos.
Sin embargo, el cumplimiento de la palabra fue cuestionable, o quizás parte de la propaganda inglesa. Los bretones pasaron el día embalando su botín —pieles, telas y joyas— mientras respondían a las quejas de los habitantes pobres de Orense:
“¡Tened vuestras lenguas, pueblo pobre! Tenemos comisión del Rey de Castilla para cobrarnos allá donde vayamos. Como ellos no nos pagan, nos vemos obligados a tomarlo nosotros mismos. Les hemos servido fielmente y negarnos nuestro salario hace que nos tomemos la justicia por nuestra mano”.
A la mañana siguiente, el mariscal inglés, con sesenta lanzas, cabalgó hasta las barreras de Orense. Cuando los bretones llegaron, el mariscal preguntó: “¿A dónde?”, a lo que respondieron: “¡A Villalpando!”.
Una ciudad de Galicia incendiada por el ejército portugués
Tras ser escoltados por diez lanceros ingleses y abandonar la ciudad, las tropas del Duque de Lancaster entraron en Orense, jurando fidelidad al nuevo rey. Al mismo tiempo, llegaron noticias de que la ciudad de Ferrol había sido tomada por el rey Juan I de Portugal.
¿De dónde salieron estos bretones?
Escudo de Bertrand de Duguesclin (o Beltrán de Claquin)
Posiblemente pertenecían a las compañías de Bertrand de Duguesclin, dado que en Villalpando se encontraban acantonadas las fuerzas de su hermano Olivier. Se estima que su número oscilaba entre 400 y 800 efectivos, compuestos por caballería, arqueros y ballesteros.
Por otro lado, en Ribadavia, la resistencia fue mucho mayor. El propio Thomas Percy dirigió un asedio de varios días sobre la villa, logrando tomarla solo tras un gran esfuerzo debido a la fiereza de sus habitantes.
Escudo de armas de Sir Thomas Percy
Durante la estancia en Orense no debió haber más problemas de los habituales en la época medieval cuando un ejército tomaba posesión de una ciudad. No constan descripciones detalladas de la vida diaria de esta efímera corte, solo referencias generales.
Destacan las noticias sobre la falta total de víveres en Galicia, castigada por las continuas guerras, y las temperaturas elevadas que afectaban tanto a hombres como a caballos. Ourense quedó convertida en un enorme establo, donde la falta de hierba fresca obligó a los ingleses a buscar alternativas.
También les dio tiempo a convertirse en catadores de los caldos locales. Las crónicas mencionan que “los vinos fuertes rompen la cabeza de nuestros hombres, secando los intestinos e inflando los pulmones”, señalando que debían mezclarlos con agua para hacerlos aptos al consumo. Lo cierto es que, en toda descripción de la estancia, la palabra “vino” es una constante, lo que sugiere que dieron buen servicio a las viñas orensanas, parte fundamental de la riqueza de la ciudad.
¿Por qué eligió Galicia Juan de Gante? Seguramente por la gran cantidad de partidarios del difunto Pedro I de Castilla y por la posibilidad de abrir un segundo frente militar con la ayuda de las tropas portuguesas.
La respuesta de Juan I de Castilla
Escudo personal de Enrique II de Castilla
En 1386, Juan I organizó la defensa de su reino bajo cuatro premisas clave:
Concentración de fuerzas: Necesitaba reunir su poder disperso por las fronteras.
Cautela: No sabía si los ingleses buscarían batalla campal.
Experiencia histórica: Recordaba el caso de su abuelo contra los musulmanes, donde un ejército de 58.000 hombres quedó reducido a 18.000 por el hambre y las enfermedades antes del día de la batalla.
Refuerzos externos: Era menester esperar a las 2.000 lanzas prometidas por su aliado, el rey de Francia.
Asesorado por sus aliados franceses, Juan I planteó una guerra de desgaste, sabiendo que el tiempo jugaba en contra del invasor. La suerte no tardó en darle la razón; la invasión comenzó mal y, a su llegada a La Coruña, Juan de Gante se encontró con un invitado inesperado que no figuraba en sus planes: la peste.
El destino de la expedición quedó sellado por una serie de desdichas. Sucesivos brotes de peste diezmaron las filas inglesas; cuentan las crónicas que junto al Puente Romano de Ourense se erigieron piras de cadáveres que ardieron durante tres días, dejando un hedor insoportable. A esto se sumó la muerte de sus aliados, Carlos II de Navarra y Pedro IV de Aragón.
Juan de Gante cenando con el Rey de Portugal (Crónica de Inglaterra, s. XV)
Hitos y desenlace de la campaña
1387: Tras el asedio sin éxito a Benavente, llegan a Castilla las 2.000 lanzas francesas prometidas a Juan I, comandadas por el Duque Luis de Borbón.
1388: El conflicto se estanca. Durante un ataque a Palencia, la ausencia de hombres obligó a las mujeres a defender la ciudad. Como recompensa, Juan I les concedió el 'derecho de tocas', permitiéndoles lucir la banda dorada que aún forma parte de su traje regional.
El Tratado de Bayona: Sin perspectivas de victoria rápida, Juan de Gante y Juan I negociaron a espaldas del rey portugués. Gante y Constanza renunciaron a sus derechos castellanos a cambio del matrimonio de su hija Catalina con el futuro Enrique III. Este pacto dio origen al título de Príncipes de Asturias, ostentado por primera vez por Enrique III.
Variante del escudo de Juan de Gante con el de Castilla y León
Tras el regreso de los Gante a Inglaterra, Froissart estima que apenas volvió la mitad de los 15.000 hombres y 4.000 arqueros originales. La peste se cobró la vida de 12 barones, 80 caballeros, 200 escuderos y 500 arqueros.
Vida final de Juan de Gante
Tras la muerte de Constanza (1394), Gante se casó con su amante de toda la vida, Catalina Swynford, en 1396. Los hijos de esta unión, los Beaufort, fueron legitimados, aunque excluidos de la sucesión al trono. Juan de Gante murió por causas naturales en 1399, a los 58 años, siendo enterrado en la Catedral de San Pablo junto a su primera esposa, Blanca de Lancaster.
Escudo de Catalina Swynford, Duquesa de Lancaster
Para Galicia, este fracaso marcó el fin de la influencia preponderante de la alta nobleza (como los Castro) en la Corona. Se abrió paso a nuevos linajes, más fragmentados y territoriales, como los Andrade, Moscoso, Sotomayor o Sarmiento, que definirían la historia gallega en los siglos venideros.
1Geoffrey Chaucer: Poeta y diplomático inglés, autor de los Cuentos de Canterbury. 2Jean Froissart: Cronista medieval francés, referente del renacimiento caballeresco del s. XIV. 3John Holland: Nieto de Juan de Gante y Blanche de Lancaster.
1Geoffrey Chaucer: Poeta y diplomático inglés, autor de los Cuentos de Canterbury. 2Jean Froissart: Cronista medieval francés, referente del renacimiento caballeresco del s. XIV. 3John Holland: Nieto de Juan de Gante y Blanche de Lancaster. 4Día de la Ascensión: Festividad litúrgica que marcaba el calendario de la época.
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