Modernismo, historicismo y los inicios del racionalismo en Ourense, de la mano de Vázquez Gulías y sus contemporáneos (1901–1934)
2º Período 1901–1925 • 3º Período 1928–1934
Planta baja de la catedral de Ourense - 1918 - Vázquez Gulías
II1901–1925: la llegada del modernismo
Se inicia aquí una tendencia modernista, según algunos autores de clara influencia wagneriana, con edificios de abundante ornamentación —yo a tanto no llego—; a mí me gusta siempre decir que nuestra ciudad se hizo “a la francesa”: llegaban las primeras calles con ínfulas de grandes avenidas, con cantidad de jardines, los muros antiguos se desmochaban dando lugar a bellas verjas de hierro y cantería trabajada… la ciudad a pequeños pasos cambia radicalmente de aspecto.
Los tímidos apuntes que ya empiezan a despuntar en la anterior etapa, en esta, de la mano de Vázquez Gulías y Crespo López, toman ya cuerpo, y generan un modelo a seguir. Si hasta estos momentos la arquitectura en Ourense no deja de ser algo secundario —a excepción de algunos casos reseñables—, ahora toma el protagonismo y decide intervenir, interpretar y modificar el mapa urbano. Aunque será Vázquez Gulías el que más destaque seguramente en esos momentos iniciales, nunca imaginó que se convertiría en el arquitecto preferido de las clases acomodadas de la ciudad y en la cantidad de proyectos que esperaban ser realizados por él en nuestra ciudad.
Daniel Vázquez Martínez, “Vázquez Gulías”
Daniel Vázquez Martínez o Vázquez-Gulías Martínez era hijo del médico Francisco Javier Vázquez Gulías y de Dolores Martínez Blanco. Estudia en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid (ETSAM), obteniendo el título de arquitecto en 1897. Ampliará sus estudios en París, Viena y Berlín. En 1898 sustituye al arquitecto municipal de Ourense José Antonio Queralt Rauret. Viviría en Orense hasta 1924 y, después de dejar el cargo de arquitecto municipal de Ourense, se trasladará a vivir a La Coruña.
De las muchas obras en nuestra ciudad de su autoría podemos citar las de:
Quiosco de Música, 1904 Alameda – Arq. Vázquez Gulías
En 1903 reforma de los jardines de la Huerta del Concejo, donde contribuye a diseñar las farolas y los cierres de los jardines. Resulta interesante ver en fotos antiguas cómo resuelve esa zona de tránsito entre la zona vieja y lo que será una zona de expansión de la ciudad debido a las obras de la carretera Ourense–Madrid. Del mismo será el quiosco de música que aún conservamos en estos días. Lamentablemente también perdimos el pedestal que diseñó para el monumento a Concepción Arenal.
Edificio Banca Romero promovido por Pedro Romero Muelas reformado por Vázquez Gulías, 1905Antiguo Edificio Banca Romero
En 1905, Edificio Banca Romero en la zona vieja de Ourense, entre la calle de A Barreira y la plaza de San Marcial, en la actualidad totalmente restaurado. También es de esta época el Edificio del Círculo Católico de Obreros (actual calle del Paseo).
En 1907, galería de madera en Establecimientos Álvarez, que desapareció completamente y de la que solo se salvó una réplica en lo alto del edificio que ahora ocupa su lugar (situado frente al BBVA).
En 1908, Edificio Valeriano Feijóo, situado en la calle Progreso, en la actualidad desaparecido.
Detalle del azulejo en la fachada del edificio en la Plaza MayorEdificio para Fermín García Plaza Mayor, 1909 Vázquez GulíasDetalle de balcones, azulejos y ornamentos del edificio de Vázquez Gulías
En 1909 proyecta el edificio para casa vivienda del comerciante Fermín García, en la Plaza de la Constitución, hoy Plaza Mayor, 5; donde destacan las soluciones que incorpora la fachada, con interesantes detalles como la incorporación de azulejos. Es un edificio que ya deja entrever las soluciones que se irán añadiendo posteriormente a otros edificios que realizará para nuestra ciudad. Posiblemente también sea de esta época el edificio con una gran galería en la Plaza de las Damas (la que está al lado de la Plaza del Trigo).
En 1910 diseña la Casa de los Baños (zona de las Burgas), el edificio anexo al Banco Simeón, el Hotel Barcelona y la casa para el comerciante Felipe Santiago, estos tres últimos situados en la calle Progreso.
En 1910 también podemos contar con su participación en la iglesia de Santiago de Caldas, en el Barrio del Puente, de estilo neogótico. Aunque, debido a las dificultades económicas, lo que vemos hoy es un poco diferente de lo que en sus planos se había proyectado.
En 1910 también proyecta los anexos al Palacio Episcopal, del que solo se ejecutó la parte de abajo que da al Ayuntamiento.
Edificio Casasnovas
En 1911, el edificio Casasnovas en la calle Lamas Carvajal 32, donde es interesante la solución que da a los ventanales del primer piso; también interviene en la calle Capitán Concordia 12, en el palacete de José Aguirre.
En 1911, la casa de Román y Saco, donde destaca la galería redonda de madera.
En 1912 proyecta un edificio de cuatro plantas en la calle Pereira, hoy Avenida de Pontevedra números 11 y 13.
Edificio Pérez Bobo, 1912 Vázquez Gulías
En 1912 se encarga de la reforma del edificio Textil de Pérez Bobo, añadiendo el cuerpo central con el escudo provincial y dos balcones para darle un aspecto palaciego; también tapizó de cal la fachada, ocultando el granito.
Casa Junquera, promovida por Alfonso Santiago Junquera 1913, Vázquez Gulías
En 1913, la sobresaliente Casa Junquera, claramente en la línea historicista; y también proyecta la reforma de la última planta en el edificio Valencia de la calle Padre Feijóo, lo que creo que deja claro que para él no hay arquitecturas grandes o pequeñas, que en cualquier construcción es interesante intervenir para darle al conjunto de la ciudad coherencia. También es de este año la casa Capitán Concordia número 18.
En 1914, el edificio del Hotel Roma, considerado como una joya modernista de influencias francesas, donde destacaba una gran escalinata y una cúpula central, siendo el derribo de este hotel la pérdida más grande de nuestra ciudad en cuanto a patrimonio, absolutamente irrecuperable.
En 1916, salón Apolo, desaparecido.
En 1917, con planteamientos cercanos al art nouveau, diseña el edificio para viviendas de la Plaza de las Mercedes, donde vemos esa forma hábil de Vázquez Gulías de adaptar la arquitectura en función de las necesidades de sus propietarios: allí donde las clases acomodadas se lo exigen, Vázquez Gulías se vuelca en un historicismo con tintes hasta casi nostálgicos de épocas pasadas, mientras que para las clases menos pudientes aplica soluciones modernistas. Pero, sin duda, siempre serán soluciones personales; todo en sus edificios suena a auténtico, quizás esa sea parte de su éxito: que hace sentir sus edificios como una parte de nosotros, no como algo ajeno, sino una arquitectura con arraigo en nuestras tradiciones, cultura y forma de ser, pero siempre con ese carácter tan particular que solo sabe darle él.
En 1918, Casa Taboada, con cierto aire entre Gaudí y el historicismo, situada en la actual calle del Progreso. También de este año es la Residencia–Capilla de las Siervas de María, construida en el Parque del Posío.
En 1920, en la calle que llaman Concordia, en el portal 12, que aún podemos contemplar aunque ya bastante desvirtuado por las reformas que se realizaron. De este mismo año también proyecta el garaje Americano, como concesionario de coches.
En 1920, Ayuntamiento del antiguo pueblo de Canedo (que ahora es el Barrio del Puente).
En 1921, Edificio Armada, número 28 de la calle del Paseo, al que se le sustituyó la balconada de piedra que coronaba el edificio por un nuevo piso de galería corrida. También interviene en la calle Concordia número 28, en el edificio Madriñán.
En 1923, Edificio Caneda, en la calle del Paseo, portal 32, con una acertada rehabilitación de su fachada, respetando las líneas de Vázquez Gulías.
En 1924, en la calle del Paseo, el edificio para José Casas, número 29, se mantiene prácticamente igual a como se proyectó, aunque el paso del tiempo no ha sido en balde.
Almacenes Olmedo, 1925 Vázquez Gulías
En 1925, Hotel Gutiérrez, en la calle del Paseo, en la actualidad desaparecido.
En 1925, antes de abandonar Ourense camino de La Coruña, hace los edificios de Alfredo Romero, cuya intención fue que albergara un gran hotel como La Toja (que también es de su autoría), por eso no es extraño que nos recuerde mucho al verlo, ciertas partes del edificio.
De otros arquitectos podríamos citar
En 1909, del arquitecto Joaquín Roji López Calvo, el Hospital de la Diputación (ver post específico, con sus maquetas hechas).
En 1925, del arquitecto Conde Fidalgo, la Prisión Provincial.
Antiguo “Gran Hotel Miño”, de Vázquez GulíasAntiguo “Gran Hotel Miño”, de Vázquez GulíasDetalle de la fachada de este edificio de Vázquez Gulías
Detalle de los azulejos en fachada, Hotel Miño, 1909Hotel Miño, 1909
Corresponden a esta etapa, entre otros, los edificios de Los Populares, Román, Hotel Miño y Felipe Santiago, de la calle del Paseo; edificio Junquera, de la Alameda; de Fermín García, de la Plaza Mayor; edificio Aguirre, de la calle Concordia, y el número de la Plaza do Trigo.
Casa Román, promovida por Román Outeriño 1911, Vázquez GulíasEdificio frente a Santa Eufemia, de Vázquez Gulías, el más estrecho de la ciudad con escasos 2 metros
Edificio Singer, de Vázquez Gulías
Como arquitectos destacaría a Vázquez-Gulías, a quien se debe la mayoría de los principales proyectos, y a Antonio Crespo, autor de estos dos últimos.
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III1928–1934: hacia el racionalismo
En los primeros años continúa el eclecticismo de los años 20, pero constantemente adornado con guiños del pasado.
Calle del Paseo, a la derecha edificio de la Ibense, arquitecto Conde Fidalgo
Las nuevas tecnologías van llegando a Ourense: en 1921 el hormigón armado (la primera casa se construye en la calle Concordia) y el ascensor, que tardará mucho en imponerse, quizás por carencias económicas y no por falta de ganas de dotar los edificios de ellos, pues ahora ya los edificios tienen un mayor número de plantas y la ciudad gana en altura.
En esta época se avanza hacia lo abstracto, hacia la arquitectura cosmopolita de influencias foráneas; se abandona poco a poco el historicismo imperante, la ornamentación floral se va dejando por considerarse sobrecargada y se buscan más las líneas sin aditamentos.
El interior de las edificaciones, pensando en las necesidades de las personas, trata de adaptarse a los nuevos tiempos que corren.
Edificio Marquina, Racionalista, 1939–1940, de M. Rodríguez
“En 1934 se construye el primer edificio del racionalismo, ‘Marquina’, en la calle del Paseo.”
Será el edificio de Eloy Viso del Progreso (45), construido en el año 1931, el que marca el canto de cisne de la época constructiva anterior, y en 1934 se construye el primer edificio del racionalismo, “Marquina”, de la calle del Paseo.
De esta época se suele incluir el edificio de Vázquez Gulías de 1925, de Alfredo Romero; pero yo sigo pensando que va más en línea con los edificios de la época anterior, no veo aún una ruptura clara con las tesis históricas y la arquitectura de “corte gallego”.
Edificio del Mercado, 1929 Arquitecto Conde Fidalgo, de estilo clasicistaFachada posterior del Edificio del Mercado
Otros arquitectos de la época:
En el 1929, del arquitecto Conde Fidalgo, el edificio del Mercado, llamado también Plaza de Abastos, de estilo clasicista.
En 1929, edificio del Banco de España, arquitectos José Yárnoz y Juan de Zabala.
Antiguo Hospital de Beneficencia, actual Campus UniversitarioMaqueta de Papel Modelo
Antiguo Hospital de Beneficencia, hoy Campus Universitario, con su correspondiente maqueta de papel disponible para descargar.
Manuel Conde Fidalgo (1897-1984): El arquitecto que modernizó Ourense
Manuel Conde Fidalgo, nacido en la villa ourensana de Allariz en 1897 y fallecido en 1984, está considerado como uno de los arquitectos españoles más relevantes de su época. Tras completar sus estudios de arquitectura en Madrid, consolidó una trayectoria profesional que cambiaría para siempre la fisonomía urbana de Ourense, ciudad donde desarrolló una labor fundamental como arquitecto municipal durante muchos años.
La revolución del Racionalismo en Galicia
Uno de los mayores méritos de Conde Fidalgo fue actuar como catalizador de la arquitectura moderna en Galicia. Su estilo se basó en los principios fundamentales del racionalismo, movimiento que buscaba transformar la edificación bajo tres premisas clave:
Prioridad de la función: El diseño del edificio debía responder primero a sus necesidades prácticas y funcionales antes que a fines puramente estéticos.
Limpieza geométrica: Se eliminaron los adornos, estatuas y decoraciones superfluas, apostando por formas sencillas, cubos y líneas rectas.
Nuevos materiales: El uso del hormigón, el cristal y el hierro permitió estructuras más ligeras y ventanales de gran tamaño, aportando una luminosidad inédita a los espacios.
Un arquitecto de transición
Lo que realmente distinguió a Conde Fidalgo fue su capacidad para unir tradición y vanguardia. A diferencia de un racionalismo radical, él supo integrar la sobriedad moderna con la identidad local:
Integración de estilos: En obras como la Plaza de Abastos (1929), logró un equilibrio único, mezclando elementos de la arquitectura clásica tradicional con el orden y la funcionalidad racionalista.
El caso de la Casa de los Conde (1931): Este edificio es un testimonio clave de su evolución artística. En él, Conde Fidalgo combinó la elegancia decorativa del Art Decó con las líneas puras y limpias del racionalismo, marcando un ejemplo magistral de arquitectura residencial en la ciudad.
Obras emblemáticas en Ourense
El legado de Conde Fidalgo abarca desde edificios comerciales hasta intervenciones de gran complejidad técnica:
Plaza de Abastos (1929): Espacio icónico que refleja su visión modernizadora del comercio urbano.
Casa de los Conde (1931): Ejemplo sobresaliente de su transición estilística.
Iglesia de Fátima (barrio de O Couto): Obra fundamental para la vida social y religiosa del barrio.
Iglesia de San Pío X: Muestra de su capacidad de adaptación a las necesidades urbanísticas del momento.
Traslado de la Iglesia de San Francisco al Parque de San Lázaro: Una compleja intervención de salvaguarda patrimonial donde demostró su compromiso con la preservación de la historia de la ciudad.
Gracias a su visión, Manuel Conde Fidalgo logró que Ourense diera el salto definitivo hacia la modernidad, dejando una huella que, a día de hoy, sigue definiendo el carácter de la ciudad.