Curiosidades El Puente Romano de Ourense

Historia y Evolución del Puente Romano de Ourense

Un aspecto que desconcierta a los estudiosos es la ausencia de simetría, una característica fundamental en la ingeniería civil de Roma. El puente de Ourense presenta lados izquierdo y derecho totalmente desiguales y un eje descolocado respecto al centro del río Miño. Si aplicáramos los parámetros clásicos, la estructura debería contar con dos arcos centrales de unos 26 a 32 metros. Esto sugiere que el pilar actual no ocupa su ubicación original. Sin embargo, la documentación histórica disponible menciona un máximo de diez u once arcos, insuficiente para alcanzar la simetría total de doce arcos que algunos teóricos proponen.

Aunque se asumen rectos, no se descarta una ligera inclinación para desaguar la lluvia. Debido a las crecidas estacionales del Miño (de 5 a 18 metros de profundidad), los romanos debieron construir en verano para poder excavar cimientos profundos. Actualmente mide 370 metros y mantiene siete arcos.

Hitos y Reconstrucciones

Año 1228: El Obispo Lorenzo inicia una reconstrucción masiva tras siglos de abandono. Esta intervención es tan profunda que se considera casi una nueva fundación.

Año 1438: El arco central se desmorona. El Concejo ordena el arresto del maestro Afonso García por fallos en la reparación y busca expertos en Portugal y Tui.

Año 1449: Nueva rotura del arco mayor. Ante la ruina del ayuntamiento, el Obispo Pedro de Silva asume personalmente los costes de la obra.

Año 1571-1574: Juan de Herrera (arquitecto de El Escorial) proyecta nuevas torres defensivas en el sexto pilar para fortalecer la entrada a la ciudad.

Año 1664: Melchor de Velasco repara la bóveda y el pilar central, una de las zonas más castigadas por la corriente del Miño.

Año 1679: Con la guerra contra Portugal, Pedro de Aren refuerza los torreones con fines militares estratégicos.

El Siglo XVIII: Crisis y Desastres

A partir de 1739, el servicio de barcazas desaparece definitivamente tras décadas de naufragios y mala gestión municipal (especialmente entre 1716 y 1730). La infraestructura sufría un abandono crónico: en 1727 los cubos estaban en ruina y en 1745 las torres perdieron sus techos.

1777: El incidente Fontela. El arquitecto Pedro Fontela fue acusado de sabotaje por el abandono de las obras tras no recibir sus pagos. La disputa técnica con su sucesor, Pedro del Mazo, fue tan intensa que requirió la intervención de peritos externos para decidir el método de reconstrucción del arco mayor.

Hacia la fisonomía actual

En 1839 se derriban finalmente las torres de ambos márgenes porque estaban en mal estado e impedían el paso cómodo de carretas. Entre 1880 y 1884, Sebastián Martínez Risco dirige las obras para la carretera Benavente-Ourense, dándole su aspecto definitivo.

El Itinerario de Antonino: Es vital recordar que este documento del siglo III recopila las rutas del Imperio Romano y confirma la importancia de este paso fluvial en la historia antigua.

Comentarios

  1. ¿De dónde se ha sacado la información? ¿Cuál es la bibliografía?

    Muchas gracias.

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