Curiosidades El Puente Romano de Ourense
Historia y Evolución del Puente Romano de Ourense
El puente formaba parte de un ramal de la llamada Vía Nova, la calzada romana que conectaba Bracara Augusta (la actual Braga) con Asturica Augusta (Astorga). Por sus arcos circulaba el oro extraído en las minas romanas de Barbantes, muy cerca de Ourense. Sobre la datación exacta no hay consenso entre los historiadores: unos la sitúan en época de Augusto y otros en época de Trajano, sin que exista evidencia arqueológica ni epigráfica que decante la balanza de forma definitiva.
Un aspecto que desconcierta a los estudiosos es la ausencia de simetría, una característica fundamental en la ingeniería civil de Roma. El puente de Ourense presenta lados izquierdo y derecho totalmente desiguales y un eje descolocado respecto al centro del río Miño. Si aplicáramos los parámetros clásicos, la estructura debería contar con dos arcos centrales de unos 26 a 32 metros. Esto sugiere que el pilar actual no ocupa su ubicación original. Sin embargo, la documentación histórica disponible menciona un máximo de diez u once arcos, insuficiente para alcanzar la simetría total de doce arcos que algunos teóricos proponen.
Una posible explicación, aunque no documentada de forma concluyente, es que esta falta de simetría sea consecuencia de las múltiples reconstrucciones medievales llevadas a cabo sobre los pilares que fueron cayendo con el paso de los siglos.
Aunque se asumen rectos, no se descarta una ligera inclinación para desaguar la lluvia. Debido a las crecidas estacionales del Miño (de 5 a 18 metros de profundidad), los romanos debieron construir en verano para poder excavar cimientos profundos. Actualmente mide 370 metros y mantiene siete arcos.
Su arco central está considerado el de mayor luz de todos los puentes de piedra construidos por Roma, superando incluso al del puente de San Martiño di Aosta, en el noroeste de Italia, e igualando en amplitud al célebre puente de Trajano sobre el Danubio, que era de madera. Con una altura de 38 metros sobre el nivel del agua y una luz de entre 35 y 38,2 metros, fue durante siglos uno de los mayores arcos de piedra de España y de todo el Imperio Romano. Junto con la Muralla de Lugo y la Torre de Hércules de A Coruña, forma parte de las tres grandes obras públicas romanas más destacadas de toda Gallaecia.
Hitos y Reconstrucciones
Año 1228: El Obispo Lorenzo inicia una reconstrucción masiva tras siglos de abandono. Es en este periodo cuando el puente adquiere su característico perfil apuntado, con arcos ojivales y rampas. Esta intervención es tan profunda que se considera casi una nueva fundación.
Año 1438: El arco central se desmorona. El Concejo ordena el arresto del maestro Afonso García por fallos en la reparación y busca expertos en Portugal y Tui.
Año 1449: Nueva rotura del arco mayor. Ante la ruina del ayuntamiento, el Obispo Pedro de Silva asume personalmente los costes de la obra.
Año 1571-1574: Juan de Herrera (arquitecto de El Escorial) proyecta nuevas torres defensivas en el sexto pilar para fortalecer la entrada a la ciudad.
Año 1664: Melchor de Velasco repara la bóveda y el pilar central, una de las zonas más castigadas por la corriente del Miño.
Año 1679: Con la guerra contra Portugal, Pedro de Aren refuerza los torreones con fines militares estratégicos.
El Siglo XVIII: Crisis y Desastres
A partir de 1739, el servicio de barcazas desaparece definitivamente tras décadas de naufragios y mala gestión municipal (especialmente entre 1716 y 1730). La infraestructura sufría un abandono crónico: en 1727 los cubos estaban en ruina y en 1745 las torres perdieron sus techos.
1777: El incidente Fontela. El arquitecto Pedro Fontela fue acusado de sabotaje por el abandono de las obras tras no recibir sus pagos. La disputa técnica con su sucesor, Pedro del Mazo, fue tan intensa que requirió la intervención de peritos externos para decidir el método de reconstrucción del arco mayor.
Hacia la fisonomía actual
En 1839 se derriban finalmente las torres de ambos márgenes porque estaban en mal estado e impedían el paso cómodo de carretas. Entre 1880 y 1884, Sebastián Martínez Risco dirige las obras para la carretera Benavente-Ourense, dándole su aspecto definitivo.
El Itinerario de Antonino: Es vital recordar que este documento del siglo III recopila las rutas del Imperio Romano y confirma la importancia de este paso fluvial en la historia antigua.
El puente fue el único paso sobre el Miño en la ciudad hasta 1918, año en que se inauguró el segundo puente de Ourense. Fue declarado monumento histórico el 6 de abril de 1961, junto con la cercana Capilla de los Remedios, y se peatonalizó en 1989. Hoy en día está protegido, es de uso exclusivamente peatonal, y sigue en uso como paso del Camino Mozárabe hacia la Vía de la Plata en dirección a Santiago de Compostela.
¿De dónde se ha sacado la información? ¿Cuál es la bibliografía?
ResponderEliminarMuchas gracias.
Buena pregunta, no es por no darla es que fueron tantas libros antiguos que consulte que si te soy sincero ya ni los recuerdo. Lo siento
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