II. Las razones del Desastre de 1898 Crisis económica y guerras civiles

II. Las razones del Desastre de 1898 (Cont.)

Guerras Carlistas- Bandera del bando Isabelino
Bandera del bando Isabelino - Guerras Carlistas

4.- Ha de tenerse muy en cuenta el estado caótico en que se vivía en España desde cincuenta años atrás, de sucesivas revueltas y guerras civiles. El país sufre en el periodo 1800-1900 más de cinco guerras civiles y numerosos conflictos coloniales, lo que lleva a un deterioro de los sistemas productivos, hace que España económicamente no pueda sostener un ejército en mínimas condiciones operativas; la falta de alimentación y de pagas de las tropas no es algo puntual, se convierte en un estado crónico durante toda la campaña.

Y aunque tal vez la falta de salarios solo afectaba a la moral de la tropa (no es un tema para desdeñar), mucho más influían los “negocietes” que se montan muchos a cuenta de los avituallamientos; de ahí que los soldados españoles, en muchos casos anémicos, fueran más propensos a las enfermedades. Para dar más gracia al asunto, en un alarde de inteligencia de nuestros políticos de la época, se negaron a levantar los aranceles que gravaban el envío de alimentos a Cuba, con lo cual se encarecían considerablemente sus precios.

Bandera de la cruz de Borgoña
Bandera bando Carlista
Carlos (VII)

*Normalmente la media libra de carne asignada como ración diaria y las verduras eran sustituidas por judías, arroz y algo de bacón, siendo excepcional el consumo de carne fresca; esta solo se realizaba a cuenta de las requisas de ganado que se podían hacer, ya que muchos propietarios se negaban a entregarlo porque los vales del Gobierno español que recibían a cambio eran muy difíciles de cobrar. Durante mucho tiempo no hubo problemas con los suministros de harina, por lo que (a pesar de que hubo excepciones) la entrega se hacía de manera regular a las tropas; cuando esta escaseó, se entregaron rosquillas.

*El pago se efectuaba en oro para los oficiales, y de este pago era descontado un porcentaje; la tropa lo recibía en plata o en billetes del Banco de Cuba. Hubo muchísimas irregularidades (esto incluía hasta desfalcos) lo que conllevaba que muchos soldados y oficiales pasaran meses y meses sin cobrar sus haberes.

Arsenio Martínez Campos
Martínez Campos

5.- El problema cubano ya venía desde hacía tiempo, pero surge con mucha fuerza ayudado por las divisiones de España entre realistas y carlistas, entre republicanos y monárquicos, y con un anarquismo pujante sobre todo en Barcelona y Madrid; recibiendo los mambises suficiente ayuda desde el interior de la metrópoli, no sé si conscientes de la tragedia que iban a desencadenar o quizás sí. En 1874, Arsenio Martínez Campos se pronuncia en Sagunto y vuelven los Borbones al poder, quedando posiblemente la casa real en deuda con los militares y quizás de ahí su apoyo.

El resultado posterior fue una serie de nombramientos de militares en Cuba que quizás no fueran los más adecuados para dirigir el teatro de operaciones, dando lugar a un simulacro de elecciones donde los conservadores y liberales se iban turnando en una red clientelar extensiva por todo el país, mientras se peleaban los políticos por un trozo de la tarta. España sufre una crisis económica brutal desde 1840 a 1880 donde el nivel de vida cae a mínimos y, mientras tanto, íbamos caminando lenta pero inexorablemente hacia el desastre como nación.

6.- No contentos con este sistema político, se empieza a usar al ejército para otros menesteres para los cuales no nació: se los usa como temporeros de campo de manera circunstancial ante las huelgas, o haciendo funciones de policía para dispersar manifestaciones de distinto corte político o reclamaciones económicas. El prestigio que el ejército heredaba del siglo XVIII como institución se empieza a tambalear.

De Valeriano Domínguez Bécquer, Voluntarios de la Habana
Voluntarios de La Habana
Guerra de Cuba, voluntarios españoles
Voluntarios españoles

7.- El sistema de reclutamiento de levas y quintos se hace vergonzosamente elitista: con el pago de 2.000 pesetas podía eximirse uno de entrar en filas. Algunas familias podían costeárselo, pero los menos pudientes iban en cualquiera de los casos. Esto generó todavía mucho más desencanto y más resquemor contra el ejército, donde las clases altas podían optar a ser oficiales y las clases bajas servían como soldados, sin opciones.

Batallón de León, Guerra de Cuba
Batallón de León

Este sistema clasista también pasó recibo en la guerra, donde algunos oficiales —gracias a Dios no todos— trataban a sus soldados como sirvientes y esclavos que habían de cumplir “sus caprichos“. No era raro encontrar unidades en Cuba haciendo de temporeros en el campo cubano para las oligarquías españolas y abandonando sus deberes militares porque sus oficiales se lo indicaban, o realizando tareas a todas luces fuera de aquellas para las que fueron mandadas allí. Incluso hubo escándalos de varios oficiales descubiertos vendiendo los servicios de sus tropas como trabajadores. Durante el período de 1896 a 1898 la cifra de redimidos fue de unos 62.000 mozos (21.000 en 1896, 17.000 en 1897 y 23.000 en 1898), a todas luces un número desproporcionado.

Construcción de la vía férrea en Cuba
Construcción de la línea férrea
Trabajos en la línea férrea, en Júcaro, Cuba
Vía férrea en Júcaro

8.- Las líneas de fortificación no ayudaron a mantener a las tropas activas y dispuestas para el combate, pues tener soldados todo el día con los brazos cruzados mirando al horizonte por si aparecían rebeldes minaba la moral. Los abusos continuados de alguna oficialidad, las malas instalaciones donde había que alojar a la tropa —cuyos barracones no reunían las mínimas condiciones de higiene y salubridad— y la proliferación de actividades poco recomendables para una unidad militar como la bebida y la afición al juego, hicieron mella.

Además, como nos recuerda Ramón y Cajal en sus memorias, la sorprendente belleza de la mujer cubana para los soldados que acababan de llegar de la península hizo que fuera decayendo la disciplina y que muchas unidades entraran en un modo de apatía colectiva.

Fuerte Zazá
Fortín Girón
Línea defensiva
Estructuras defensivas: Fuertes Zazá, Girón y líneas de blocaos

Todo esto era azuzado por la prensa de la época; famosos son los discursos del escritor Blasco Ibáñez y de otros tantos. Para la autoridad de la época lo importante no era resolver estos problemas, sino que no trascendieran a la opinión pública. Razón por la cual la mayoría del pueblo español no tenía ni la mínima idea de qué estaba ocurriendo realmente en la Isla; solo se iba informando cuando regresaban los soldados a sus casas con suerte de algún permiso, o por exención de servicio, enfermedad, etc. Blasco Ibáñez llegó a afirmar que "se perderá la guerra con semejante ejército", lo que le acabó costando la cárcel.

Blasco Ibáñez
Vicente Blasco Ibáñez

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